¿CÓMO PRACTICAR EFECTIVAMENTE?

¡Bienvenido a Guitar Martial Club! Si no has leído mi último artículo en el blog, haz clic aquí y échale un vistazo. Es un buen complemento para este artículo, en el cual veremos aspectos técnicos que hacen la práctica más efectiva.

Sin más preámbulo, entremos en materia:




En este artículo vamos a abordar ideas y conceptos acerca de lo que hace que nuestras sesiones de práctica sean “efectivas”. Que sean efectivas significa que exista un avance real y medible sobre aquello que queremos aprender, desarrollar o perfeccionar. Si la práctica es efectiva, sin importar su magnitud, tendremos un avance.

Tenemos que deshacernos de algunos mitos o pre-conceptos sobre lo que significa practicar algo, por ejemplo:


  • Practicar significa repetir infinitamente ejercicios, hasta que salgan.

o FALSO. Repetir ejercicios sin dirección y sin objetivos solamente nos traerá un desgaste fisiológico y mental que acarreará desmotivación para practicar, o peor, una lesión.


  • Podemos practicar mientras vemos, escuchamos o hacemos otra cosa.

o FALSO. Cuando practicamos estamos “tatuando” rutas neuronales. Si tenemos la concentración en otra cosa, básicamente nos haremos un tatuaje malo. Y, al igual que un tatuaje feo, ¡removerlo o cubrirlo es costoso!


  • Mi físico o mis manos son una limitante para mi desempeño con la guitarra.

o FALSO. Hay personas en el mundo que han logrado aprender a tocar la guitarra tras haber perdido extremidades de su cuerpo. El físico no tiene absolutamente nada que ver porque el arte de la guitarra es casi 100% mental.


  • Eventualmente dejaré de practicar porque dominaré todo.

o FALSO. Como el ser humano es “infinitamente perfectible” siempre sentiremos una fuerza de gravedad hacia querer romper límites, por consiguiente, a medida que nos acerquemos a la perfección, la perfección se alejará de nosotros. Practicaremos para siempre.




Dicho esto, es necesario entender qué características tiene la destreza de la guitarra:

1. Es una “esfera”: El avance con las destrezas de la guitarra no se mueve de forma lineal, más bien crece esféricamente. El Prof. Christian Varela (@christianleonmusic) fue quien me introdujo este concepto hace ya varios años atrás. Antes de este descubrimiento, mi percepción era que cada técnica crecía linealmente de forma independiente. Ocurre que las habilidades psicomotoras que se involucran con tocar la guitarra guardan una estrecha relación e interdependencia entre sí mismas. Bajo esta premisa, nuestro “nivel” total con la guitarra realmente se compone de la suma promediada de nuestros “niveles” en diferentes técnicas y conocimientos.

Por ejemplo. Imagina cada técnica como una nota en el boletín de tu colegio. Si tus notas fueran:

· Picking Alternado: 5.0

· Sweep Picking: 2.3

· Picking Direccional o Economy Picking: 2.5

· Legato: 2.4

· Arpeggios: 2.0

· String Skipping: 2.6

· Teoría y Armonía: 2.0


¡Excelente! ¡Tienes excelencia académica en picking alternado, felicidades!

Pero, tu promedio final es 2.6. Te quedaste de año LOL

Siempre es necesario tener un balance entre cada técnica y no dejar de lado el estudio de la teoría, armonía y entrenamiento auditivo. La integración entre las técnicas y los conocimientos es lo que nos permite tener un buen desempeño con el instrumento.



2. Es interdependiente: Esto quiere decir que hay aspectos de la guitarra que colaboran entre sí para aumentar el desempeño. En particular, me refiero a las dos divisiones en las que se clasifica el conocimiento de la guitarra: La Técnica y La Musicalidad. Ambos aspectos tienen sus formas particulares de entrenarse.

Una no puede progresar si la otra queda en rezago. Son causa y efecto. Son los medios y la finalidad. Necesitan entrenarse ambas para asegurar que haya progreso en el dominio del instrumento.

Sobre La Técnica: ¿Recuerdan que la guitarra es casi 100% mental? Ese pequeño “casi” que corresponde a la parte física, con todo y que es minúsculo comparado con la parte mental (concentración, actitud, mentalidad, motivación, constancia, oído) abarca bastante terreno.

La Técnica es un aspecto que estimula al lado izquierdo del cerebro, en donde se procesa la información lógica y matemática. Cualquier mecanismo o ejercicio con la guitarra no es más que una secuencia lógica de notas. Cuando practicas secuencias estás estimulando tu lado izquierdo del cerebro.

Practicar La Técnica prepara a nuestro cuerpo para responder ante todas las situaciones musicales que podamos encontrar. Cuando pulimos nuestra técnica, ya sea mediante ejercicios, mecanismos, secuencias de escalas, arpegios, acordes o cualquier tipo de rudimento técnico, creamos una “memoria muscular”, es decir, nos acostumbramos a realizar más eficientemente ciertos movimientos


Sobre La Musicalidad: Este aspecto es la finalidad principal para la que nos enfilamos en el mundo de la música. Queremos hacer arte y expresar lo que sea que tengamos en nuestro interior por medio de la música.

La musicalidad, en contraste a La Técnica, estimula el lado derecho del cerebro, aquel responsable por el pensamiento artístico, la imaginación, el ritmo y la intuición.


Cuando practicamos nuestra improvisación ponemos en marcha nuestra imaginación para crear nuestra propia música que es un resultado de nuestro deseo de expresarnos. Al igual que cuando practicamos escribir nuestras propias canciones, o nuestros propios solos. Pero esto no es todo.


La Musicalidad también se pone en práctica cuando aprendemos a interpretar música pre-existente, cuando sacamos melodías de oído, cuando aprendemos solos de guitarra de otros compositores, cuando nos hacemos un repertorio musical de canciones que nos sabemos de memoria. Todas estas prácticas crean una “memoria melódica”. Con esto último me refiero a esa capacidad de reconocer intenciones musicales, como cuando aprendes un lenguaje diferente, lo vas practicando y, de pronto, llegas a un punto en donde lo que vas escuchando empieza a hacerte más sentido. Lo mismo ocurre con la música.

Estas dos grandes divisiones dependen mutuamente entre ellas y es necesario ponerle tiempo y atención en las sesiones de práctica. Ninguna de las dos es más importante que la otra.


Embarcarse en desarrollar solamente La Técnica limitará grandemente nuestra capacidad de expresarnos libremente con la guitarra.

Enfocarse solamente en escribir música, sin un fundamento técnico, quizás nos pueda privar de interpretar, en nuestra propia carne, hueso y alma, la música que escribimos. Dependeríamos de intérpretes para ver nuestra música materializada. Esto no es bueno ni malo, depende de los objetivos de cada quien.

Cuando integramos La Técnica y La Musicalidad, la guitarra se reduce a lo que realmente es: Un Instrumento. La música está dentro de nosotros mismos, la guitarra es solo el medio para que se materialice en el exterior.



3. Está basada en hábitos: Si bien es cierto que hay un componente de espontaneidad cuando escribimos nuestra propia música o cuando improvisamos, es igual de verdadero que las cosas que expresamos musicalmente derivan de nuestros hábitos.

Estos “hábitos” son ese conjunto de frases y mañas que nos caracterizan como guitarristas. En otras palabras, nuestros hábitos con la guitarra definen nuestro estilo como guitarristas.

Pero, ¿cómo llegamos a crear un hábito? Un hábito en nuestro estilo se crea cuando logramos que una técnica, un pasaje, un lick o una melodía se vuelvan parte íntegra de nuestra ejecución. Es decir, cuando nos salen de manera fluida, sin tener que pensarlo o analizarlo.

Esto se logra cuando practicamos la técnica y la musicalidad simultáneamente al escribir pasajes originales o transcribir pasajes de otros temas. Junto con esto, es importante también trasponer los pasajes a otras tonalidades, contextos y situaciones para poder aplicar variantes al momento de ejecutar.




Ahora vamos a tratar 5 consejos aplicables para hacer sesiones de práctica efectivas, aplicables a cualquier estilo y género musical:

1) Hacer un calentamiento físico y una preparación mental:

a) Preparación mental: Antes de tu hora de practicar, empieza a mentalizarte que vas a iniciar tu sesión de práctica. Crea el hábito de darte refuerzo positivo, afírmate frases positivas, emociónate por sentarte a practicar, imagínate presentándote en público con fluidez y dominio del escenario tal y como lo hacen tus artistas favoritos.

En fin, piensa en todas las cosas que te hagan sentir entusiasmo por tu sesión de práctica. Este ejercicio transforma tu disposición psicológica ante el trabajo que estás por realizar. ¡Haz la prueba y sentirás la diferencia!

b) Calentamiento físico: Con todo y que la guitarra es casi 100% mental, tenemos que cuidar lo que involucra la parte física de la ejecución. Es sumamente importante tener una rutina de preparación física para evitar lesiones tipo RMI (Repetitive Motion Injury, o Lesión por Movimientos Repetitivos). Una lesión puede significar un gran atraso para un guitarrista, ya sea por el tiempo de reposo obligatorio que no nos permite avanzar o por regresión de la técnica por una lesión de gravedad que limite el movimiento o la flexibilidad. Toma en cuenta integrar lo siguiente en tu rutina de calentamiento:

i) Aumentar el ritmo cardiaco levemente: Cuando aceleras un poco tu corazón antes o durante tu sesión de práctica, tu flujo sanguíneo trabaja para retirar el ácido láctico de tus brazos y manos, esto mejora el tiempo de recuperación de tus músculos tras haber practicado. Puedes aplicar lo siguiente para conseguir esto (Atento: ¡no vas a realizar una sesión de ejercicio físico! La idea es solamente acelerar un poco el corazón antes de empezar a practicar):

(a) Jumping Jacks

(b) Pechadas rápidas

(c) Estiramientos dinámicos

(d) Salto de soga

(e) Sentadillas rápidas o con salto

ii) Lubricar y estirar: Realiza movimientos circulares en tus muñecas, antebrazos, hombros y caderas para lubricar tus articulaciones antes de comenzar tu sesión de práctica. Tras haber hecho esto, procede a estirar tus extremidades superiores: brazos, tórax, pecho y cuello.

iii) Ejercicios de calentamiento con el instrumento: Define ejercicios de calentamiento para cada técnica que vayas a practicar. El objetivo de los calentamientos es activar los músculos y tendones para tu sesión de práctica. Debes hacer los calentamientos progresivamente en velocidades moderadas, inclusive a tempos lentos. Nunca te acostumbres a tocar a velocidades altas sin haber calentado y estirado previamente, PUEDES LESIONARTE.



2) Organizar el tiempo de práctica: Es muy importante no improvisar a la hora de practicar. Es decir, es más efectivo tener un programa basado en objetivos y prioridades a las que puedas dar seguimiento posteriormente a inventar el contenido de tus prácticas sobre la marcha. Por ejemplo: si tienes una lista de 10 prioridades con tu técnica, toma las primeras 5 y asígnales tiempo de práctica prioritario DIARIAMENTE. Las 5 restantes con menos prioridad, puedes asignarlas a días específicos de la semana con menos frecuencia.



3) Fijar objetivos para cada práctica: Tener pequeñas metas para cada parte de tu sesión de práctica no solo es excelente para poder dar seguimiento y tener siempre capacidad de rastrear tu progreso, sino que también funciona como un excelente elemento de motivación. El sentimiento de gratificación al alcanzar pequeñas tareas, logros o metas hace un cambio mental significativo y que nos llena de entusiasmo. Procura siempre fijar metas realistas que vayan conforme a tu nivel de progreso. Recuerda: El camino de la práctica es infinito, ¡no te apresures! Fija metas pequeñas, pero con gran significado. Por ejemplo: aumentar 5-10bpm a un ejercicio o pasaje que estés practicando, identificar una debilidad en un ejercicio o pasaje, aprenderte de memoria un patrón que no domines, etc…



4) Tomar apuntes de referencia para futuras sesiones: Esto es imprescindible para poder DAR SEGUIMIENTO al progreso. Lo que ocurre cuando no tenemos este hábito es lo siguiente: Imagina que tienes un ejercicio de Sweep Picking que quieres dominar. Sin embargo, tienes ya 5 semanas haciéndolo y no logras avanzar. Lo que es peor, no tienes ni la más mínima idea de qué es lo que no te permite tocarlo fluido o cómodamente. La razón directa por la cual no avanzas es precisamente porque no sabes dónde están tus debilidades.

Cuando te acostumbras a tomar apuntes en tus sesiones de práctica, puedes anotar cuáles son tus mayores dificultades, retos o debilidades y en tu siguiente sesión de práctica ya no harás lo mismo, sino que te enfocarás en trabajar en aquello que anotaste la sesión anterior.

Esto va muy de la mano con la autocrítica: tener el hábito de grabarse, escucharse y hacer un juicio objetivo sobre nosotros mismos.



5) Trabajar la sincronización de las manos: Uno de los factores que generan que nuestra ejecución suene “descarrilada” o poco precisa es desincronización entre la mano izquierda y la mano derecha.

Puede ocurrir que nuestra mano izquierda pueda coordinarse rítmicamente mejor para cierto pasaje que la mano derecha, o viceversa, que nuestra mano derecha pueda coordinar el ataque de las cuerdas con el pick más precisamente que las pisadas de la mano izquierda. Cuando esta diferencia de coordinación ocurre, ambas manos están fuera de sincronía y esto resulta en una ejecución incómoda al oído en la que se pueden percibir los atrasos o los adelantos en los pulsos.

Para superar esto, es vital poder determinar cuál de las dos manos tiene mayor grado de coordinación y después nivelar ambas manos, antes de trabajar el pasaje o ejercicio sincronizadamente.

Intenta practicar individualmente cada mano para un mismo ejercicio y verás cómo aumenta tu sincronización cuando integras ambas manos simultáneamente.

6) Disfrutar el tiempo de práctica: La música es el alimento del alma y tocar un instrumento te abre infinitas posibilidades de expresión desde lo más profundo de tu ser. ¡No dejes de disfrutar cada momento de tu proceso! Poder tocar la guitarra es un privilegio, ¡aprovéchalo al máximo!


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